Julio y agosto son meses decisivos para la vid. El fruto crece, el envero comienza y la uva se prepara para la maduración. Aunque te parezca que no tiene tanta importancia, en esta etapa, los tratamientos que apliques marcarán la diferencia en la calidad de la vendimia.
Así que te contamos cuáles son los más importantes, cómo adaptarlos al clima y qué tener en cuenta si trabajas en zonas como Galicia.
Control fitosanitario: mildiu, oídio, botritis y polilla
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Julio: continúa con fungicidas de contacto o penetrantes para frenar posibles brotes de mildiu y oídio. Ajusta en función del clima y del historial de la finca.
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Agosto: disminuye el riesgo de oídio, pero aumenta la atención sobre la botritis, sobre todo si hay lluvias o nieblas matinales.
¡Ojo! En algunas zonas, como La Rioja, se está detectando presencia de polilla del racimo. En ese caso, conviene actuar con productos biológicos como Bacillus thuringiensis o usar feromonas como medida preventiva.
Estímulos nutricionales y despuntes
A estas alturas, la planta necesita todo el power para terminar de formar y madurar el fruto. Por eso es recomendable aportar abonos foliares ricos en potasio, fósforo, microelementos y aminoácidos para mejorar la calidad y homogeneidad de los racimos.
Además, si ves que el viñedo presenta un desarrollo excesivo, puedes aplicar despuntes para mejorar la aireación y la exposición solar del fruto, reduciendo así riesgos de enfermedades.
Manejo del suelo, riego y competencia vegetal
La gestión del suelo y el riego influyen directamente en el equilibrio del viñedo.
- Evita el exceso de humedad en el entorno del racimo.
- Controla las hierbas entre cepas: compiten por agua y nutrientes y pueden provocar estrés hídrico.
- No dejes el suelo completamente pelado: mantener algo de cubierta vegetal en las calles ayuda a conservar la humedad y favorece la biodiversidad del suelo.
La clave está en equilibrar: reducir la competencia directa con la vid sin eliminar del todo la vida que rodea al viñedo. ¡Facilísimo!
Y en Galicia… ¿qué?
En regiones como Rías Baixas, Ribeiro o Ribeira Sacra, el verano no siempre es seco. La humedad y la temperatura hacen que el mildiu y la botritis sigan siendo un problema hasta bien entrado agosto.
Aquí conviene espaciar los tratamientos pero mantener vigilancia, sobre todo si las noches son húmedas o hay niebla.
Muchos viticultores ecológicos están apostando por productos de residuo cero, como sales potásicas, extractos vegetales o cobres de baja dosis, especialmente en viñedos certificados.
Si tienes dudas, puedes consultar con tu proveedor de confianza (como Comercial Mida, por ejemplo) para adaptar el tratamiento al microclima de tu parcela.
¿Qué productos pueden ayudarte?
Estas dos soluciones van finísimas:
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Fungicida PROBELTE Beltasur 500 es un fungicida cúprico en polvo mojable, de acción preventiva y amplio espectro, eficaz contra mildiu, roya, cribado, antracnosis y monilia en diversos cultivos, aceptado en agricultura ecológica. Ver producto →
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BIORCAMP PREMIUM PELLETS Abono orgánico es un fertilizante orgánico ecológico de oveja rico en NPK y ácidos húmicos, ideal para mejorar el suelo y nutrir cultivos como viñedos, frutales y huertos de forma natural. Ver producto →
Por lo tanto…
El verano es el momento de asegurar una vendimia sana y de calidad. Con un manejo adecuado de enfermedades, nutrición y suelo, estarás en condiciones de recoger una uva en su punto justo. No descuides esta fase, puede ser mucho más importante de lo que nos parece.